De: Dr. Harry Lerner
Desde los comienzos de la ortodoncia como especialidad, la extracción dentaria ocupa un lugar primordial entre las alternativas terapéuticas para el tratamiento de las malformaciones dento-maxilares.
Tanto desde el punto de vista teórico como en la práctica, está aceptado que el tratamiento de ortodoncia de un grupo de casos será conservador, o sea sin extracciones, y es precisamente lo que tratamos de hacer en lo posible; pero existe otro grupo de casos en el cual es inevitable la necesidad de reducir material dentario, o sea los tratamientos con extracciones.
Las mayores discusiones han surgido en el marco de determinar cuales son las piezas más indicadas para ser extraídas, tomando en cuenta una serie de factores que en primer lugar se refieren al diagnostico y plan de tratamiento para cada paciente.
Sin embargo, también hay que tomar en cuenta otros factores de índole general como la salud bucal y de orden sistémico como lo es el perfil del paciente, y su pronostico después del tratamiento.
Una de las piezas clásicas en la determinación de cuáles dientes estarían indicados para ser extraídos, ha sido el primer premolar. Estas piezas están estratégicamente situadas dividiendo el sector posterior del anterior y en muchos casos son de gran beneficio cuando el Tratamiento de ortodoncia requiere del espacio que proporciona estas extracciones.
Para el perfil de algunos pacientes las extracciones de los primeros premolares será provechosa al retruir un perfil protruido a nivel del tercio inferior de la cara.
Por el contrario, en otros pacientes las extracciones de los premolares están contraindicadas al presentar un perfil plano o cóncavo, que no deseamos retruir mas para evitar una apariencia senil prematura.
En estos casos se preferirán las extracciones de los segundos premolares o analizar la posibilidad de las extracciones en el sector posterior.
Las piezas clásicas para extraer en este sector posterior han sido los terceros molares, pero también, dependiendo de ciertos, elementos se puede considerar la alternativa de extraer otras piezas de este sector posterior, como son los segundos molares.
Esta situación ha sido bien descrita por autores como el Dr. Mollin quien en su técnica de distalamiento del primer molar explica cómo la extracción de los segundos molares favorece esta técnica, y permiten la erupción y alineación de los terceros molares.
También el Dr. Vincent Kokich en su artículo Why and when, determina los elementos a tomar en cuenta para indicar las extracciones de lo segundos molares.
También los primeros molares tienen sus indicaciones de ser extraídos en algunos casos sobre todo tomando en cuenta que son las primeras piezas permanentes en hacer erupción y como consecuencia los primeras dientes que pueden padecer de caries dental y por ende en muchas ocasiones presentan procesos cariosos o grandes restauraciones con pronósticos reservados.
Como podemos observar, son numerosas las indicaciones que se deben tomar en cuenta cuando hacemos un plan de tratamiento en ortodoncia, y tenemos que determinar cuáles son las piezas indicadas para ser extraídas.
Es menester del ortodoncista poseer una amplitud de criterio y mecanismos de trabajo que le permitan realizar los distintos tratamientos con toda la variedad posible de extracciones o de tratamientos conservadores.
De igual manera, el odontólogo general debe considerar estas situaciones y la necesidad de consultar con el especialistas para determinar el tratamiento indicado para cada paciente.
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