De: Dr. Daniel Oreadi
Es necesario que la nueva odontología se ajuste a un concepto enmarcado sobre una gran variedad de realidades que afectan directamente al profesional y al paciente, como también a la misma profesión, ya que ellas tienen como fin el hombre y como fundamento básico la conservación de su perfecto estado físico, mental y social.
Esta posición es la orientación que se da hoy en día en la ciencia médica en el aspecto asistencial, para dejar de ver al hombre aisladamente, sino como un todo, un universo de conjuntos que interaccionan unos con otros.
Todo esto vislumbra lo que tiene que ser la profesión; pero que pasa con los que imparten la misma?, nosotros como odontólogos tenemos que detenernos a pensar y de inmediato actuar para que en un futuro no tengamos que lamentar el no haberlo hecho.
Con esto sé esta señalando muy claramente la nueva concepción de las necesidades del profesional de la odontología, y por ello debe ser incrementada y muy bien orientada e inculcada la enseñanza en este sentido.
Dentro de este orden general de ideas, concebimos a la odontología en forma preventiva y social, como fundamento básico de toda acción, encaminada a velar por la salud integral de la población, todo esto es ideal.
¿pero que pasa entonces con la salud que debe preservar el profesional para poder cumplir con todo lo anterior?
Por las razones expuestas creo firmemente que es necesario armonizar aprendizaje y actuación profesional para lograr el objetivo que se persigue, pues, a la preparación general y sólida, que requiere el nuevo egresado es de esencial requisito el saber como cada uno de nosotros debe manejarse en su vida profesional para preservar su salud ya que un sin número de situaciones nos amenaza, por esto es conveniente señalar que el término síntoma se suele utilizar en forma genérica, para designar indistintivamente a las reacciones tanto objetivas como subjetivas, así que de una manera subjetiva puede presentarse al odontólogo como una manifestación solo apreciable por el enfermo, de carácter sensitivo y psíquico, pero no ocurre igual con las manifestaciones objetivas, la cual puede ser apreciada de manera descriptible, como son los signos que se producen debido al sin número de agravantes que podemos conseguir en la profesión, donde será posible poder observar un cambio de lo normal, involucrando en ellos los signos vitales o condiciones sistémicas (pulso, tensión, respiración, etc...) que pueden ser alterados por diversas causas señalando como las mas comunes el dolor causado por la mala postura, contaminación ambiental y enfermedades trasmisibles.
Para que esto no suceda es necesario proceder a todo aquello que hemos hablado con anterioridad, para conseguir los conocimientos necesarios y establecer las condiciones óptimas para preservar la salud del profesional de la odontología, que podremos clasificar como:
La prevención que un profesional de la odontología ha de cumplir para evitar comprometer su salud física y mental.
Las manifestaciones de las enfermedades tienen valores diferentes que el profesional tiene que distinguir, así nos encontramos con manifestaciones que representan una verdadera revelación y son las que se denominan signos reveladores, son los que primero llaman la atención.
Debemos hacer también mención a los signos patognomónicos, que son aquellos a los cuales se les atribuye una significación especialísima, pues su sola presencia basta para clasificar una enfermedad.
Es importante o conviene tomar en cuenta que no hay enfermedad mono-sintomática, las manifestaciones son complejas, dando origen a los llamados Síndromes, que son un conjunto de signos y síntomas que no siempre bastan para caracterizar una enfermedad y que pueden ser comunes.
Entonces para evitar todas estas alteraciones debemos hacernos una especie de anamnesis en la cual se expresan las circunstancias por las cuales ha aparecido la alteración, y los antecedentes que son los hechos ocurridos antes de la misma y que puedan tener relación con ésta.
BIOSEGURIDAD: Es el conjunto de medidas preventivas que deben tomar los agentes de salud para evitar el contagio de enfermedades de riesgo profesional.
Estas medidas permiten un cuidado efectivo con relación al contacto directo e indirecto con lesiones infecciosas (saliva y/o sangre infectada) u objetos contaminados, así como frente a salpicaduras de sangre, saliva y/o secreciones nasofaríngeas sobre piel o mucosa, como también de los riesgos físicos y químicos a los cuales estamos expuestos los profesionales odontológico y personal auxiliar.
LA PROFESION Y SUS RIESGOS: Existen numerosos riesgos o factores que comprometen la salud, a los cuales están expuestos lo profesionales de la odontología y su personal auxiliar, situación muy importante que nos preocupa por lo cual el conocimiento de la prevención de dichos riesgos es de suma importancia para evitar que la profesión se salga de control y día a día se lesionen más profesionales gracias a la ausencia de aplicación de los conocimientos básicos de control de riesgo profesional que a continuación daremos a conocer.
Uno de los factores más preocupantes y de mayor énfasis es el de la mala postura que adopta el odontólogo al momento de realizar los trabajos profesionales, que atacan directamente la salud del profesional, produciendo alteraciones esquelétales, musculares y nerviosas que a la larga van a producir agotamiento y cambios de ánimo del odontólogo tanto personal como profesionalmente.
ALGUNAS DE ESTAS SITUACIONES SON:
El trabajo realizado de pie.
Posiciones inapropiadas del paciente en conjunto con la unidad.
Duración de las jornadas de la intervención.
Ritmo de la intervención del trabajo clínico por paciente y del ida laboral.
ENFERMEDADES ASOCIADAS: Diversas regiones del cuerpo del operador son afectadas por estas condiciones, las cuales podrían representar un riesgo para la ejecución de las actividades en el consultorio.
Alguna de ellas podría ser Cervico – Dorso - Lumbalgia, Escoliosis, Cifosis, Lordosis, Síndromes del túnel carpiano, Enfermedades de Dequervain, Espondilitis del codo (codo de tensita), Hombro doloroso, Varices y flebitis.
PREVENCIÓN DE LAS MALAS POSTURAS: Posición adecuada del operador, en el momento de realizar las diversas actividades, como lo son la de una posición balanceada, pies en íntimo contacto con el suelo, el ángulo formado de la pierna con los muslo debe ser de 90°, espalda recta y relajada, hombros y brazos alineados con el tronco y estáticos, con libertad de movimientos del codo hasta la mano, cuello y cabeza relajados, en posición directa con el paciente y por encima de su nivel (20 cm. aprox.).
Delegar funciones al momento de efectuar actividades fuera del área del paciente para evitar la concentración en el trabajo que sé esta realizando con la ayuda de una higienista y disminuir las cargas al operador.
Preparar con anterioridad todo el material colocándolo a la mano y utilizando si es posible nuevos materiales más rápidos y con mejores propiedades para reducir el tiempo operacional.
Tener bien organizado y distribuido el consultorio para evitar contratiempos durante las maniobras a realizar en el tratamiento.
Luego de realizar un número de actividades es bueno reposar el cuerpo o realizar ejercicios para evitar el agotamiento.
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