De: Dott. Lorenzo Ramaciotti
El Implante Placentario le devuelve energía a nuestro organismo y mejora nuestro aspecto físico.
Es una comprobada técnica médica indicada particularmente para reforzar la memoria, devolverle juventud al tejido cutáneo, defendernos de las infecciones, equilibrar el sistema hormonal.
Hoy les voy a contar la historia de la Placentoterapia.
El primer mandamiento del médico, desde el juramento de Hipócrates, es el de no hacerle daño a su paciente (primum non nocere).
Es indispensable que las técnicas utilizadas no comporten riesgos y no presenten efectos secundarios desagradables, y la terapia con placenta humana, asegura el respeto a estos requisitos.
La Historia:
Comienza a mitad de los años treinta, cuando el oftalmólogo ruso Filatov tuvo la idea de aprovechar las propiedades de la placenta que, ya anteriormente, había podido constatar en situaciones ocasionales.
Había notado que numerosas mujeres que presentaban enfermedades crónicas se sentían mejor durante los últimos meses de embarazo y que ese estado de bienestar se mantenía por varios meses después del parto, y hasta se repetía en posteriores embarazos.
Eso podía significar que la placenta, además de mantener el embarazo hasta su final, poseía una enorme capacidad terapéutica sobre el organismo entero.
Trabajando con los implantes de córnea, Filatov había ya hecho otro descubrimiento: manteniendo en el congelador las córneas en lugar de trasplantarlos inmediatamente, el porcentaje de éxito aumentaba de manera espectacular.
Dedujo entonces que el sufrimiento tisular causado por las bajas temperaturas producía sobre las células un estímulo biológico que se manifestaba posteriormente favoreciendo el éxito del trasplante.
Filatov concibió entonces la idea de aplicar el principio del sufrimiento tisular a la placenta para aprovechar al máximo sus ya reconocidas propiedades.
Desde entonces millones de pacientes han recibido preparados de placenta, tanto bajo forma de estracto inyectable como de implante subcuténeo, sin que nadie jamás haya manifestado efectos de sensibilación inmunológica.
De todos los preparados utilizados para revitalizar, solamente la placente humana es totalmente libre de reacciones alérgicas.
De hecho, la placenta, tejido humano natural y universal, permite curar de la misma manera tanto hombres como mujeres, sin riesgos de feminilización para los primeros y masculinización para las segundas.
En ausencia de efectos hormonales, no presenta contraindicaciones de edad, sexo o patología y puede asociarse a otras terapias.
Los efectos de la placenta sobre la fisiopatología humana:
La placentoterapia no activa la célula, más bien le devuelve el equilibrio metabólico; no comporta ningún riesgo, al punto de poder ser utilizada hasta en pacientes cancerosos como coadyuvante de otras terapias específicas.
Los efectos de la placentoterapia sobre los capilares son fácilmente visibles, directamente sobre el fondo del ojo, el cual, ocho meses después del tratamiento Filatov, muestra una mejoría decisiva del estado vascular de la retina con la capilaroscopia de efecto Doppler e indirectamente con la disminución del VES (principal índice inflamatorio).
En el impacto sobre el sistema endocrino, la placenta ofrece la ventaja de tener el mismo origen embriológico, el trofoblasto de la hipófisis, produciendo un estímulo a nivel hipofisiario; y sobre la glándula reguladora de todas las funciones neuroendocrinas entre el sistema nervioso central y las glándulas endocrinas periféricas.
Por lo tanto, la acción placentaria produce un reequilibrio más que un estímulo puro y simple.
Metodología:
Cuando Filatov, después de la segunda guerra mundial, publicó los resultados obtenidos con la terapia placentaria, la primera reacción en occidente fue de estupor y rechazo.
En un segundo momento todos comenzaron a hacer Filatov; pero como no conocían la preparación de la placenta y el procedimiento, cada uno la preparaba según su propia receta y todas eran diferentes entre sí.
La respuesta fue una variedad de resultados diferentes y contradictorios y que no correspondían con la casuística de Filatov, quien fue desacreditado y despreciado. Debido a ello, la terapia placentaria cayó en el olvido, sin que esto impidiera ulteriores experimentos aislados y, lógicamente, prihibidos por la medicina oficial.
Todavía hoy en día no existe en el comercio una preparación placentaria obtenida con el procedimiento Filatov; solamente tres médicos poseen la fórmula original en toda Europa occidental, un suizo y dos franceses.
Este tipo de secreto de fabricación permite disponer de un preparado placentario activo, con efectos biológicos reproducibles y de eficiencia costante y comprobada.
La dosis unitaria se presenta congelada en un frasco con la fecha de preparación impresa, el número de lote y la garantía de esterilización. La vía indicada por Filatov para el injerto placentario es el subcutáneo profundo, fácilmente realizable con una intervención quirúrgica de menos de media hora; no necesita recuperación y permite reincorporarse inmediatamente a la propia actividad normal.
Los puntos se retiran a los ocho días.
Debido a que muchas personas no pueden someterse a esta cirugía (por su costo todavía elevado), existe una alternativa, una preparación finamente micronizada para poder ser inyectada, con una inyectadora convencional, por vía intradérmica o intramuscular.
Las indicaciones:
Son muy amplias justo porque el implante placentario constituye una terapia de amplio espectro de acción.
En línea general son tratables las enfermedades crónicas, las relacionadas con el envejecimiento, pero la placenta se utiliza muchísimo en la preservación de la eficiencia física, estética y síquica.
La duración de la acción del injerto placentario es relativa a cada indicación personal.
El fragmento de placenta se manifiesta como un pequeño endurecimiento correspondiente a la zona de su colocación; este endurecimiento va desapareciendo lentamente al ser transformada, utilizada y consumida por el organismo, tan rapidamente cuanto mayor es la necesidad.
Generalmente este período alcanza un año si el paciente no presenta graves patologías, de lo contrario puede desaparecer en mucho menos tiempo.
Cuando la actividad placentaria termina, el paciente regresa a su estado inicial. Es necesario agregar que no se presentan fenómenos de tolerancia, o sea, el organismo no se acostumbra a la placenta y los efectos biológicos beneficiosos vuelven a presentarse en cada implante sucesivo.
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