De: Dr. Simón Pérez y Dra. Virginia Socías
Incuestionablemente, el dolor constituye, al igual que la fiebre, uno de los síntomas más antiguos. Desde la época egipcia se conocía su importancia en el diagnóstico de muchas enfermedades.
Muchas han sido las definiciones que se han manejado para el dolor; sin embargo, la más aceptada actualmente es la propuesta por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, que lo define como: experiencia desagradable sensitiva emocional relacionada con un daño tisular real o potencial.
¿Cuáles son las causas del dolor?
Existen múltiples causas del dolor; sin embargo, las más frecuentes son: traumatismos, quemaduras, procesos inflamatorios, anoxia, isquemia, estiramiento de la cápsula de los órganos y vísceras, etc.
Todas estas causas de dolor lo que originan es una reducción del umbral del dolor, al ocasionar la liberación de sustancias como prostaglandinas, bradiquinina, histamina, serotonina y ácido láctico.
Para poder comprender cómo se produce el dolor es preciso repasar algunos conceptos tales como: receptor de dolor, umbral de dolor, vía enfrente, vía aferente, estímulos dolorosos, etc.
Receptor de dolor: estructura anatómica distribuida ampliamente por todo el organismo que tiene la capacidad de traducir estímulos en sensaciones dolorosas.
Existen muchos tipos de receptores de dolor, como por ejemplo: mecano receptores estimulados por tracciones (daño mecánico), termo receptores sensibles al frío o al calor, quimiorreceptores estimulados por todo tipo de mediador químico, como por ejemplo prostaglandinas, acetilcolina, bradiquinina y serotonina.
Umbral del dolor: cantidad de estímulo capaz de despolarizar o excitar a un receptor. Cada receptor presenta un umbral diferente de excitación.
Vía aferente del dolor: se define como la vía que transmite el estímulo doloroso desde la periferia hasta la corteza cerebral, donde se hace consciente.
Vía eferente del dolor: se define como la vía que transmite la respuesta emitida por la corteza luego de recibir un estímulo doloroso, generalmente es de rechazo hacia el estímulo doloroso.
Estímulo doloroso: todo elemento físico, químico o mecánico capaz de desencadenar dolor. Intensidad y percepción del dolor
Muchos individuos, ante una situación de máximo estímulo doloroso, no perciben el dolor. A otros, en cambio, un mínimo estímulo doloroso les ocasiona intenso dolor. Se ha conjeturado que las catecolaminas juegan un papel importante ante esta situación.
La percepción del dolor puede estar modificada no sólo por la personalidad del individuo, que es variable de un paciente a otro, sino por el condicionamiento previo y la racionalización de las consecuencias del estímulo doloroso; de tal forma que la respuesta será variable y estará mediada por factores familiares y culturales, que abarcan desde manifestaciones máximas de marcado histrionismo ante estímulos mínimos, hasta el franco estoicismo ante estímulos intensos.
La influencia nerviosa sobre la percepción y el umbral del dolor resulta de factores reguladores e inhibidores a nivel de la médula espinal.
El asta dorsal de la médula espinal constituye el foco central para modificar la percepción dolorosa.
La médula es capaz de integrar los impulsos centrales y periféricos. Por mecanismos aún desconocidos, los impulsos dolorosos son alterados antes de su llegada al cerebro.
Como hemos observado, la intensidad y percepción del dolor son consecuencia del interjuego de importantes influencias de tipo psicológico, nervioso y cultural.
Con esto se demuestra que el dolor constituye un síntoma muy subjetivo, en donde no es posible la cuantificación del mismo.
Fisiopatología del dolor
1. Cuando se produce un traumatismo, por ejemplo, en el dedo gordo del pie, lo primero que ocurre es la ruptura de una cantidad determinada de células con la consecuente liberación de mediadores químicos como prostaglandinas, las cuales están en capacidad de disminuir el umbral de dolor en los receptores cercanos, y a la vez estimularlos.
Dicho estímulo debe ser los suficientemente intenso como para despolarizar la membrana del receptor de forma tal que éste emita la señal dolorosa al SNC.
2. La señal dolorosa es transmitida (onda de despolarización) al asta posterior de la médula espinal por un conjunto de neuronas que constituyen la vía aferente de la transmisión del dolor.
Seguidamente se realiza una sinapsis dentro de la médula, la cual transmite la señal hacia el tálamo, ubicado en el cerebro, constituyendo el haz espino talámico. Es allí donde la señal se hace consciente en forma de dolor.
3. Finalmente, los estímulos nociceptivos viajan hacia la corteza cerebral, la cual percibe la localización e intensidad del dolor.
4. Una vez recibida la señal dolorosa en el cerebro, éste emite una respuesta que viaja en sentido contrario; es decir, desde el cerebro hacia el sitio de la lesión, constituyendo lo que se denomina vía eferente.
Esta respuesta generalmente es de retiro del agente agresor.
En los niveles 2 y 3, el paciente percibe la sensación nociseptiva como dolor y como sensación de sufrimiento; es decir, las respuestas afectivas o emocionales provocadas por la anoxia. El cerebro posee además un mecanismo que alivia y regula el dolor, cuyas neuronas se localizan básicamente en el asta posterior de la médula, justamente donde se realiza la sinapsis de la primera neurona liberando sustancias químicas como las endorfinas, capaces de bloquear los estímulos dolorosos provenientes de la zona afectada.
Dicha sustancia (endorfina) es capaz de inhibir la liberación de una sustancia como es la sustancia P, la cual se ubica precisamente en la periferia junto al receptor (terminaciones libres) y a nivel del asta posterior de la médula donde se realiza la sinopsis.
La sustancia P no es más que un decapéptido que tiene la particularidad de hiperexcitar las terminaciones libres. Su inhibición permite disminuir la sensación dolorosa.
Tipos de dolor
Debido al concepto de dolor, es difícil poder clasificarlo ya que es una sensación subjetiva en donde se involucran varios aspectos importantes como por ejemplo aspectos culturales y emocionales, los cuales no son cuantificables. Sin embargo, podemos clasificar varios tipos de dolores:
1. Dolor superficial: es un dolor bien localizado, de rápida aparición debido a la velocidad de la conductividad hacia el sistema nervioso.
2. Dolor profundo: este dolor incluye el de los elementos viscerales y esqueléticos. Es básicamente constante. Su intensidad va desde el dolor leve hasta el intenso. El dolor se percibe desde la profundidad de la superficie corporal, siendo su localización muy deficiente e imprecisos los límites del dolor.
Se divide en visceral y somático.
El dolor visceral se produce cuando un estímulo suficiente afecta a la víscera.
Es profundo, mal localizado y difuso, y el más claro ejemplo lo tenemos en el dolor abdominal de origen visceral. Puede irradiarse o estar referido a un punto distante de su lugar de origen.
El dolor somático se origina en las siguientes estructuras: dientes, articulaciones, ligamentos, tendones, músculos y epitelio de revestimiento de las cavidades corporales. Este tipo de dolor es bien localizado y en ocasiones de mayor intensidad que el visceral.
Tratamiento
Para el tratamiento del dolor, especialmente el de tipo somático, las drogas más recomendables son los analgésicos, cuyo mecanismo de acción consiste en inhibir la síntesis de prostaglandinas, que como se mencionó anteriormente, son sustancias químicas capaces de disminuir el umbral del dolor y por lo tanto producirlo. Para recomendar un analgésico, éste debe cumplir con ciertas características que lo hagan idóneo para el paciente, como son:
- Rapidez de acción
- Potencia
- Seguridad: bajo perfil de efectos secundarios
- Cómoda posología
- Precio accesible, cumpliendo las características anteriores
Exitodental.com.ve vela por la ética y seriedad del contenido de sus publicaciones, sin embargo no se hace responsable de cualquier consecuencia, directa o indirecta, que de su lectura o aplicación se derive.