De: Dr. Armando Oreadi, Dds. Dott. Prof.
En la época de los Egipcios se trasplantaban dientes de persona a persona como también dientes provenientes de perros, chivos y monos.
Al comienzo del siglo XVI se reimplantaban dientes que habían sido avulsionados por accidente.
En 1886 Bugnot trató de implantar gérmenes dentarios.
En el mismo año, Younger trasplantó dientes en alvéolos creados artificialmente.
En el período comprendido entre 1880 y 1900 se implantaron materiales como oro, porcelana, gutapercha y platino.
La implantodontología empezó en 1940 con un implante atornillado introducido por el doctor Formiggini.
En 1962 Cherchéve introdujo otro tipo de implante atornillado que se hizo muy popular, compuesto por cromo-cobalto.
El tamaño y la forma en espiral presentaron desventajas ya que era débil frente a las fuerzas laterales.
En 1967 Hodosh usó resina acrílica para obtener formas radiculares e implantarlas en monos y estudiar su biocompatibilidad.
Utilizando esta resina acrílica se podía obtener cualquier forma y tenía la ventaja de ser resistente a la corrosión.
Este implante en forma de raíz tenía porosidades que aparentemente permitían el crecimiento óseo, sin embargo eso no se pudo demostrar.
La utilización de los implantes de carbón vítreo se desarrolló para aumentar la biocompatibilidad. Hodosh y colaboradores (1975) dijeron que la interfase de tejido conjuntivo entre el implante y el hueso estaba bien organizada y se podía comparar al ligamento periodontal natural.
Se pensaba que el carbón vítreo tenía la ventaja de una mayor biocompatibilidad induciendo el crecimiento óseo; este implante compuesto de 99.99% carbón, con una vaina de acero inoxidable fue ampliamente utilizado para reemplazar piezas creando un alvéolo quirúrgico.
Se logró un 70% de éxito en estudios experimentales realizados en monos macacos (1980), pero no se pudo demostrar con resultados científicamente comprobados.
En 1966 Linkow desarrolló el implante tipo hojilla en cromo-nickel-vanadium, el cual se implantaba en un canal previamente preparado en el hueso.
En el presente los implantes están compuestos por aleaciones de titanio, óxido de aluminio, carbón vítreo y otras aleaciones.
Los implantes tipo hojilla han demostrado tener muchos problemas en lo que se refiere a reabsorción ósea e inflamación tisular y el éxito varía desde 55% en 5 años a menos del 50% en 10 años demostrándose así que no son clínicamente exitosos.
Las cerámicas usadas a comienzos de 1890 son consideradas materiales inertes biocompatibles y se usan hoy en día para manufacturar algunos tipos de implantes.
Sin embargo el material de cerámica es quebradizo creando así problemas frente a las fuerzas excesivas de la mordida.
Para evitar ese problema se han desarrollado formas cristalinas únicas (1982) y se han desarrollado cristales de zafiro, sin embargo se ha notado cierta intolerancia por parte del tejido gingival frente a ellas.
La interfase entre el implante y los tejidos blandos fue estudiada con microscopía electrónica demostrando un sellado biológico del tejido con el zafiro, mientras que la interfase con el hueso demostró, además, presencia de tejido conjuntivo fibroso (1986).
Debido a que no se obtiene completa oseointegración es preferible no utilizar este tipo de implantes por los momentos, aún cuando se ha demostrado un éxito de aproximadamente un 90% en un período posterior de 5 años.
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