NORMALIDAD
Respuesta al comodismo y a la pasividad, no acepto vivir de esta manera, esa no es la clase de vida que deseo para mi y para los míos ni tampoco para los demás venezolanos, quizás ustedes no sientan la misma necesidad que yo de compartirlo, pero espero que sirva a titulo de reflexión.
HASTA CUANDO?
Lo más desagradable de vivir en Caracas es que todo lo HORRIBLE se ha vuelto NORMAL.
Si eres dueño de un carro, por ejemplo, es "normal" que tengas una paranoia porque en cualquier lugar se te pueden aparecer unos malquistados con ganas de quebrarte el alma.
Si vives en una casa, se ha vuelto "normal" que le pongas rejas y alambres de púas a la puerta como si vivieras en un campo de concentración nazi.
Si sientes deseo de salir en la noche, es "normal" que te quedes en tu hogar mas aburrido que una pared por miedo a que te secuestren, te violen, te maten y nunca consigan tu cadáver. Lo peor es que si te quedas encerrado en tu cuarto viendo televisión, también se ha vuelto "normal" que de repente se aparezcan tres sujetos drogados, listos para amarrarte a tu cama y darte un tiro en una pierna, para que no los fastidies mientras te desvalijan la casa y te ahorcan al perro.
Hoy es "normal" que uno le de gracias a Dios porque los ladrones solo te cortaron un dedo y no te robaron.
Hoy, también es "normal" que los sistemas de ventilación de las estaciones del Metro estén tan dañados como las escaleras y el aire acondicionado de cada vagón.
Hoy es "normal" que las aceras no sean para los peatones, sino para los buhoneros y para los vendedores de discos, películas y libros piratas.
Hoy es "normal" que las calles estén repletas de indígenas tullidos de cualquier nacionalidad, pícaros y locos pidiendo dinero.
Hoy es "normal" que el Centro este vuelto mugre y que a nadie le importe.
Hoy es "normal" que derrumben los hitos arquitectónicos de la ciudad para construir adefesios como el Hotel Four Seasons en Altamira, el Melia Caracas o como el tiradero de inspiración morisca que levantaron en el Rosal.
Por si fuera poco también está dentro de niveles "normales" que la televisión venezolana luzca repleta de astrólogos, alectomantes, milagreros, cretinos y promotores de juegos de envite y azar que le esquilman el cerebro a la gente.
También es "normal" el atropello verbal.
Es "normal" que hallan mas de cincuenta muertes violentas cada fin de semana, que la muerte llegue en los pasillos o puertas de los hospitales.
Como también es "normal" que la oficina pública a donde vas a gestionar cualquier documento no sea la correcta y ningún funcionario público sepa donde tienes que ir a hacer la mínima gestión, pero lo más "normal" es que los funcionarios públicos estén muy ocupados cuadrando los terminales o caballos y ellas pintándose las uñas u ocupando el teléfono en larga tertulia con una amiga.
Se ha vuelto "normal" que la Policía se organice en Brigadas de la Muerte, matando no solo a delincuentes sino a rivales amorosos o vecinos mal queridos.
Es "normal" los niños vendiendo flores, lápices, etiquetas y cualquier bagatela en sitios nocturnos, sin nadie quien los proteja y muchos que lo exploten, por supuesto es "normal" que esos y más niños no vayan a la escuela sin que a nadie le importe.
Ni hablar de lo "normal" que se ha vuelto que el caraqueño no tenga aspiraciones, ni sueños, ni nada, que todo le dé igual, que no le duela la ignorancia y la banalidad bolivariana que lo rodea.
En Caracas, es "normal" que cualquier Alcalde envíe una cuadrilla de obreros a reparar una plaza y la deje a medio hacer, sin terminar, con las cabillas al aire y un piedrero a la vista de todo el mundo, esto por no hablar de aceras y asfaltado de calles.
En mi ciudad es "normal" que el cliente nunca tenga la razón y que el cajero del banco, el policía, el mesonero, el dependiente de una tienda y todo aquel que tiene que atender al público te veje y te amargue la vida con algún detallito miserable.
Aquí se acepta como "normal" que en un autobús el conductor se detenga a recoger más pasajeros de los que en verdad caven, propiciando el recueste, la sobadera, el tropiezo y el consabido rascabucheo venezolano. Lo peor es que nadie se queja, por la sencilla razón que todo abuso es "normal".
Ahora bien, si todas las barbaridades que hemos enunciado están dentro del rango de lo "normal", entonces debemos concluir que no vivimos en una ciudad; aceptemos que vivimos en el infierno. Lo peor es que si seguimos así, pronto será "normal" que sucedan cosas peores como que el Presidente ya no solo insulte y amenace, juegue perinola, o pida café y ridiculice a su séquito en sus apariciones por televisión, sino que será "normal" que salga hablando con la boca llena de comida o sacándose los mocos y que sus ministros no solo se duerman o se rasquen la cabeza, sino que se rasquen también un testículo mientras hay una inauguración o firma de algo.
Quizás pronto asumamos como una situación "normal" que estalle una bomba en plena misa de once, o que al vecino lo maten por un par de zapatos.
Yo me niego a aceptar la normalidad de las barbaridades, Me niego a que el horror sea una forma de vida, a que lo bruto, inepto y mediocre sean la regla en mi país, no olvidemos aquella estrofa de "seguid el ejemplo que Caracas dio". Por eso les pido a TODOS aquellos que están de acuerdo en enviar este escrito a los seres que aprecian, para que tomemos precauciones y nos pongamos ojo avizor, para que mañana nuestros hijos puedan vivir no en el infierno, sino en un mundo mejor.
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